Caminando conmigo misma. Con todes ...

Caminando conmigo misma. Con todes ...
Foto: Gabriela Gioia - Ritual inaugural antes de la Marcha del 8M en Berlín. Marzo 2026.

domingo, 12 de julio de 2026

Tejer-nos. Cuando los hilos también construyen comunidad - Uns verweben. Wenn Fäden Gemeinschaft entstehen lassen

La idea y el acto de tejer tienen un significado importante para muchas culturas milenarias. El Abya Yala no es la excepción. En sus pueblos originarios, el tejido ha sido mucho más que una técnica artesanal: es memoria, identidad, conocimiento, vínculo y resistencia.

La historia de nuestra principal organización aliada en el Perú, Trenzando Fuerzas, es un claro ejemplo de ello. De hecho, su recorrido también forma parte de la inspiración y  nacimiento de MigrArte Perú e.V. y de muchas de las reflexiones que hoy orientan nuestro trabajo.

Retomar encuentros para tejer desde nuevas valoraciones era un deseo compartido. No se trataba únicamente de crear algo bello con las manos, sino de hacerlo desde una mirada decolonial: recuperar los saberes ancestrales, detener el ritmo cotidiano, encontrarnos con otras personas y reconocer que también es posible construir comunidad mientras tejemos.

El sábado 11 de julio fue la fecha elegida para abrir este espacio, donde redes, hilos e historias se encontrarían.

La organización fluyó de manera muy armoniosa. El apoyo de EPIZ Berlin e.V. y de su espacio Weltraum, en Global Village, fue fundamental para hacer posible este encuentro.
La alianza con Trenzando Fuerzas se confirmó de inmediato para participar de manera virtual desde el Perú. Poco después invitamos también a nuestras compañeras alemanas de Netzwerk gegen Feminizid, una iniciativa que mantiene un diálogo permanente con el colectivo mexicano Hilas.

Considerando que el feminicidio aún no está reconocido como figura jurídica específica en la legislación alemana, nos parecía importante abrir también este espacio de intercambio. Netzwerk gegen Feminizid impulsa la creación de redes rojas tejidas con todo tipo de materiales, que posteriormente forman parte de intervenciones artístico-políticas para denunciar la violencia contra las mujeres. Esta vez, desde Berlín, también quisimos sumarnos a esa lucha, tejiendo juntes.

La mañana comenzó con un pequeño ritual guiado por Mauricio Pereyra, representante de EPIZ. Sobre un gran tejido instalado en el suelo se nos invitó a ocupar el espacio con nuestros propios cuerpos, mientras escuchábamos frases que nos llamaban a respirar, reflexionar y activar el sentimiento de comunidad.

Fue un momento de gran apertura. Los afectos y las emociones encontraron su lugar antes que las palabras. Sin renunciar al pensamiento crítico o al conocimiento académico, nos abrimos a otras formas de conocer: aquellas que también nacen del cuerpo, de la experiencia compartida y de la sabiduría ancestral.

Con esa disposición comenzamos el trabajo.

La primera sesión estuvo dedicada al tejido contra el feminicidio. Se presentó el proyecto "Sangre de mi sangre". Las imágenes y la música crearon el ambiente adecuado para continuar ampliando el gran tejido rojo que acompañará futuras acciones públicas en Berlín.
Después compartimos una pausa con quiches y empanadas preparadas por Bonpland, que fueron muy bien recibidas por todas las personas participantes.

La segunda sesión estuvo a cargo de nuestra asociación y de su propuesta de manualidades decoloniales.

En esta ocasión, Silvia Lamaison, coordinadora de esta Linea de trabajo y la actividad del dia, nos introdujo en la técnica del tejido de seis hilos. Con las manos. Tras una breve explicación sobre el significado del tejido en los pueblos del Abya Yala, comenzamos a experimentar con nuestras propias manos.
Muy pronto comprendimos que tejer también exige detenerse. Requiere tiempo, concentración, paciencia y disposición para equivocarse y volver a empezar.

En tiempos marcados por la velocidad y las múltiples crisis, este momento se convirtió en un pequeño oasis para la memoria.

Cada persona avanzaba a su propio ritmo, pero el tejido también era colectivo. Fue hermoso observar las distintas combinaciones de colores, las risas compartidas mientras superábamos nuestras aparentes torpezas y la delicadeza con la que otras compañeras trabajaban cada detalle. Algunas incluso tejían con una habilidad sorprendente.
Simplemente hermoso.

El cierre estuvo a cargo de Trenzando Fuerzas. Pudimos conectarnos con tres de sus integrantes para conocer mejor sus proyectos y finalizar el encuentro junto a la maestra Wilma Maynas, del pueblo Shipibo-Konibo.
Wilma nos presentó parte del significado de los diseños Kené, compartiendo los conocimientos de su comunidad. Y el momento alcanzó una intensidad especial cuando comenzamos a pintar mientras sonaba de fondo un ícaro interpretado por la propia maestra.

Éramos más de treinta personas trabajando casi en silencio, concentradas en cada detalle. Fue un silencio lleno de respeto, escucha y conexión.
Nos quedamos hasta el final, compartimos palabras de cariño y agradecimiento y cerramos la jornada con la sensación de haber construido algo que va mucho más allá de un taller.

Tejimos hilos, sí. 

Pero también nos reconstruimos en colectivo: nos entrelazamos con historias, miradas y silencios compartidos, incluso con quienes no conocíamos. Nos fuimos sabiendo que podemos ser parte de un mismo tejido, uno que nos sostiene y nos invita a un nuevo encuentro.

+++

Uns verweben. Wenn Fäden Gemeinschaft entstehen lassen

Die Idee und der Akt des Webens haben für viele jahrtausendealte Kulturen eine besondere Bedeutung. Das gilt auch für Abya Yala. Für die indigenen Gemeinschaften ist das Weben weit mehr als eine handwerkliche Technik – es ist Erinnerung, Identität, Wissen, Verbundenheit und Widerstand.

Die Geschichte unserer wichtigsten Partnerorganisation in Peru, Trenzando Fuerzas, ist dafür ein eindrucksvolles Beispiel. Ihr Weg ist zugleich eng mit der Entstehung von MigrArte Perú e.V. und mit vielen Überlegungen verbunden, die unsere Arbeit bis heute prägen.

Die Idee, gemeinsame Webtreffen mit einer neuen Wertschätzung wiederaufzunehmen, entstand aus einem gemeinsamen Wunsch. Es ging nicht nur darum, mit den Händen etwas Schönes zu schaffen, sondern dies aus einer dekolonialen Perspektive zu tun: überliefertes Wissen sichtbar zu machen, das alltägliche Tempo zu unterbrechen, Menschen zusammenzubringen und zu erfahren, dass Gemeinschaft auch beim gemeinsamen Weben entstehen kann.

Der 11. Juli war der Auftakt für diesen Raum, in dem sich Netzwerke, Fäden und Geschichten miteinander verweben sollten.

Die Organisation verlief ausgesprochen harmonisch, obwohl uns nur begrenzte Mittel zur Verfügung standen. Die Unterstützung von EPIZ Berlin e.V. und insbesondere des Weltraums im Global Village war entscheidend dafür, dieses Treffen möglich zu machen.

Die Zusammenarbeit mit Trenzando Fuerzas war sofort besiegelt. Von Peru aus beteiligten sich die Kolleginnen online an unserem Programm. Kurz darauf luden wir auch unsere deutschen Partnerinnen von Netzwerk gegen Feminizid ein – einer Initiative, die in engem Austausch mit dem mexikanischen Kollektiv Hilas steht.
Gerade weil der Begriff des Feminizids im deutschen Recht bis heute nicht als eigenständiger Straftatbestand anerkannt ist, war uns dieser Austausch besonders wichtig. Netzwerk gegen Feminizid gestaltet gemeinsam rote Netze aus unterschiedlichsten Materialien, die später bei künstlerisch-politischen Interventionen eingesetzt werden, um auf Gewalt gegen Frauen aufmerksam zu machen. Auch wir wollten uns in Berlin an diesem gemeinsamen Zeichen des Widerstands beteiligen und mitweben.
Claudia, Silvia & Marita (MigrArte Perú e.V.) - Mauricio (EPIZ Berlin e.V.) 

Der Morgen begann mit einem kleinen Ritual, das von Mauricio Pereyra von EPIZ angeleitet wurde. Auf einem großen ausgelegten Gewebe wurden wir eingeladen, den Raum mit unseren Körpern einzunehmen, während Worte erklangen, die uns zum Atmen, zum Innehalten und zum bewussten Erleben von Gemeinschaft einluden.

Es war ein Moment großer Offenheit. Gefühle und Emotionen erhielten ihren Platz noch bevor gesprochen wurde. Ohne kritisches Denken oder wissenschaftliches Wissen infrage zu stellen, öffneten wir uns anderen Formen des Wissens – jenem Wissen, das ebenso aus dem Körper, aus gemeinsamer Erfahrung und aus der Weisheit der Vorfahr*innen entsteht.

Mit dieser Haltung begann unsere gemeinsame Arbeit.

Die erste Einheit war dem Netzwerk gegen Feminizid gewidmet. Vorgestellt wurde das Projekt „Sangre de mi sangre“. Bilder und Musik schufen den passenden Rahmen, um das große rote Gewebe weiter wachsen zu lassen, das künftig bei verschiedenen öffentlichen Aktionen in Berlin eingesetzt werden soll.

Anschließend stärkten wir uns bei einer Pause mit Quiches und Empanadas von Bonpland, die bei allen Teilnehmenden großen Anklang fanden.

Die zweite Einheit wurde von unserem Verein gestaltet und widmete sich dekolonialen Handarbeitstechniken.

Silvia Lamaison, die diesen Programmpunkt koordinierte, führte uns in die Technik des Sechsfäden-Webens ein. Nach einer kurzen Einführung in die Bedeutung des Webens in den Kulturen Abya Yalas begannen wir selbst mit unseren Händen zu arbeiten.
Schon bald wurde deutlich, dass Weben vor allem eines verlangt: innezuhalten. Es braucht Zeit, Konzentration, Geduld und die Bereitschaft, Fehler zu machen und neu anzufangen.

In einer Zeit, die von Geschwindigkeit und vielfältigen Krisen geprägt ist, wurde dieser Moment zu einer kleinen Oase der Erinnerung.

Jede Person arbeitete in ihrem eigenen Rhythmus, und doch entstand ein gemeinsames Gewebe. Es war schön zu beobachten, wie unterschiedliche Farbkombinationen entstanden, wie wir gemeinsam über unsere anfänglichen Unsicherheiten lachten und mit welcher Sorgfalt andere jedes Detail gestalteten. Manche verfügten bereits über erstaunliche Erfahrung.

Es war einfach wunderschön.

Den Abschluss gestaltete Trenzando Fuerzas. Wir konnten mit drei ihrer Vertreterinnen ins Gespräch kommen und mehr über ihre Projekte erfahren. Den Höhepunkt bildete die Begegnung mit der Lehrerin Wilma Maynas aus dem Volk der Shipibo-Konibo.

Wilma führte uns in die Bedeutung der Kené-Muster ein und teilte das Wissen ihrer Gemeinschaft mit uns. Eine ganz besondere Atmosphäre entstand, als wir zu malen begannen, während im Hintergrund ein von ihr gesungener Ícaro erklang.

Mehr als dreißig Menschen arbeiteten beinahe schweigend, ganz vertieft in jedes Detail. Es war eine Stille voller Respekt, Aufmerksamkeit und Verbundenheit.

Wir blieben bis zum Schluss zusammen, tauschten Worte der Wertschätzung und des Dankes aus und gingen mit dem Gefühl nach Hause, etwas geschaffen zu haben, das weit über einen Workshop hinausgeht.

Wir haben Fäden miteinander verwoben.

Vor allem aber haben wir uns als Gemeinschaft neu miteinander verbunden – mit Geschichten, Perspektiven und gemeinsam geteilten Momenten, auch mit Menschen, die wir zuvor nicht kannten. Wir gingen mit dem Bewusstsein auseinander, Teil eines gemeinsamen Gewebes sein zu können – eines Gewebes, das uns trägt und uns bereits auf das nächste Wiedersehen freuen lässt.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Le Petit Prince

Le Petit Prince
buscando a mama??