Caminando conmigo misma. Con todes ...

Caminando conmigo misma. Con todes ...
Foto: Gabriela Gioia - Ritual inaugural antes de la Marcha del 8M en Berlín. Marzo 2026.

domingo, 5 de abril de 2026

Feliz Domingo de Resurrección

Mi conexión con la Semana Santa ha cambiado cualitativamente con cada viaje. Especialmente cuando los lugares a los que he llegado no coincidían con la religiosidad cristiana en la que crecí, como fue el caso de mi último destino: Berlin.

En esta capital, la celebración laica de las fiestas va de la mano con los cambios de estación y con tradiciones menos religiosas. La Semana Santa, por ejemplo, está claramente marcada en el calendario y el Viernes Santo es feriado. Pero, al no ser un día estrictamente religioso para todos, otros símbolos ocupan el espacio público: huevos de colores, conejos, flores que anuncian la primavera.

La idea de los huevos y los conejos la exploré apenas llegué a Alemania, en un artículo que me solicitaron en 2010 desde ANE e.V. (Arbeitskreis Neue Erziehung). - Aqui el enlace del articulo : https://mar-i-pasos.blogspot.com/2010/03/huevos-y-conejos-hablando-de-la-pascua.html?m=0)- Allí intenté comprender cómo estas imágenes también hablan de vida, renovación y esperanza, aunque desde otro lenguaje.

El viernes retomé contacto con mi comunidad de Lima. Ellos continúan participando en una comunidad amplia que se reúne para reflexionar sobre los cambios necesarios en distintos planos de la vida —sobre todo el personal y el laboral— a la luz de la fe y desde una perspectiva concreta: la teología de la liberación.

Para mí, espacios como la UNEC (Unión Nacional de Estudiantes Católicos) y el MPC (Movimiento de Profesionales Católicos) fueron guías fundamentales. Me permitieron releer mi propia experiencia desde una mirada más política y descubrir la coherencia entre espiritualidad y acción como herramientas cotidianas, allí donde me encontrara.

Las personas de mi comunidad —a quienes conocí desde sus veintes, o incluso antes— han permanecido en Perú. Hoy nos comunicamos menos, pero esa historia compartida no se borra. El viernes, una de mis compañeras compartió un texto de Semana Santa, y a partir de allí surgieron varias reflexiones que hoy, en este Domingo de Resurrección, siento la necesidad de escribir.

  1. El laicado y sus responsabilidades
Mi comunidad ha sufrido pérdidas importantes. Nuestros asesores fallecieron hace poco y nos encontramos en un contexto “sin pastor”. Tal vez este sea el momento de mirarnos nuevamente desde el protagonismo laico con el que nació el movimiento.

La Palabra sigue con nosotras. La realidad sigue interpelando. Y la comunidad continúa viva para acompañar. Todo lo aprendido —las herramientas teológicas, los procesos vividos— no caerá en saco roto.

Yo, que llevo más de veinte años fuera de Lima, no he experimentado esa sensación de vacío de la misma manera. La referencia comunitaria, incluso en momentos clave de mi vida migrante, no ha entrado en crisis.

Creo que esa misma fuerza fue la que me impulsó a crear algo parecido aquí. Reencontrarme con mi identidad laica me ha permitido reconocer desafíos importantes e involucrarme en procesos de cambio. No siempre se logra todo lo que se desea, pero en los espacios que he construido he sido testigo de transformaciones reales en favor de las personas.

Esa fuerza —ese espíritu de compromiso— nació en mí gracias a la experiencia comunitaria. Y por eso sigue viva.

2. Autocuidado y menos adaptación

Las llamadas de atención de mi cuerpo en los últimos años encendieron alertas que poco a poco se han ido aclarando. Me di cuenta de que durante mucho tiempo estuve demasiado enfocada en escuchar y atender lo que estaba fuera de mí.

Hoy puedo reconocer mejor cuándo eso ocurre a mi propia costa. Aprender a poner límites, a tomar distancia, ha sido fundamental.

Mi alta valoración de la comunidad como construcción política y espiritual no me permitía ver con claridad el valor que nos debemos como personas —no como individuos aislados, sino como seres dignos en relación—.

No se trata de reciprocidad inmediata ni de esperar algo a cambio. Pero con el tiempo una puede ver si recibió algo esencial: una respuesta amable, un gesto de cariño, una presencia cuando más se necesitaba.

Detectar lo que nos hace bien —no solo lo que nos conviene— y reconocer que existen otras formas de ser persona ha sido uno de los grandes descubrimientos de este año.

3. Resurrección como tiempo de transformación
La Resurrección no es solo un momento litúrgico. Es también una invitación a reconocer los cambios que están ocurriendo en nuestra propia vida.

Resucitar puede significar soltar formas antiguas de estar en el mundo, dejar atrás vínculos que ya no sostienen, o animarse a construir otros nuevos. Puede ser también reconciliarse con la propia historia, integrando lo vivido sin negarlo.

En mi caso, este tiempo habla de transformación consciente: de elegir con más claridad dónde estar, con quién compartir, y desde qué lugar actuar.

La Resurrección no ocurre de golpe. Es un proceso. A veces silencioso, a veces incómodo, pero profundamente vital.
Hoy, en este Domingo de Resurrección, después de haberme permitido sentir y pensar, reconozco que sigo en camino. Entre lo aprendido y lo que aún estoy descubriendo. Entre la memoria de comunidad y las nuevas formas de construirla.

Y quizás eso sea, al final, lo más fiel al espíritu de este tiempo: seguir apostando por la vida, incluso —y sobre todo— en medio de los cambios.

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Frohen Ostersonntag

Meine Verbindung zur Karwoche hat sich mit jeder Reise auf qualitative Weise verändert. Besonders dann, wenn die Orte, an die ich gelangte, nicht mit der christlichen Religiosität übereinstimmten, in der ich aufgewachsen bin – wie es bei meinem letzten Reiseziel, Berlín, der Fall war.
In dieser Hauptstadt geht die säkulare Feier der Festtage Hand in Hand mit den Jahreszeitenwechseln und weniger religiös geprägten Traditionen. Die Karwoche ist zwar klar im Kalender verankert und der Karfreitag ist ein Feiertag. Doch da er nicht für alle ein strikt religiöser Tag ist, nehmen andere Symbole den öffentlichen Raum ein: bunte Eier, Hasen, Blumen, die den Frühling ankündigen.

Die Idee von Eiern und Hasen habe ich bereits kurz nach meiner Ankunft in Deutschland aufgegriffen, in einem Artikel, den ich 2010 im Auftrag von ANE e.V. (Arbeitskreis Neue Erziehung) verfasst habe. Dort habe ich versucht zu verstehen, wie auch diese Bilder von Leben, Erneuerung und Hoffnung sprechen – wenn auch in einer anderen Sprache.
Am Freitag habe ich wieder Kontakt zu meiner Gemeinschaft aufgenommen. Sie sind weiterhin Teil einer größeren Gemeinschaft, die sich trifft, um über notwendige Veränderungen in verschiedenen Lebensbereichen nachzudenken – insbesondere im persönlichen und beruflichen – im Licht des Glaubens und aus einer konkreten Perspektive: der Befreiungstheologie.

Für mich waren Räume wie die UNEC (Unión Nacional de Estudiantes Católicos) und der MPC (Movimiento de Profesionales Católicos) grundlegende Wegbegleiter. Sie haben mir ermöglicht, meine eigene Erfahrung aus einer politischeren Perspektive neu zu lesen und die Kohärenz zwischen Spiritualität und Handeln als alltägliche Werkzeuge zu entdecken – unabhängig davon, wo ich mich befand.

Die Menschen meiner Gemeinschaft – die ich seit ihren Zwanzigern oder sogar noch früher kenne – sind in Peru geblieben. Heute kommunizieren wir weniger, doch diese gemeinsame Geschichte bleibt bestehen. Am Freitag teilte eine meiner Weggefährtinnen einen Text zur Karwoche, und daraus entstanden verschiedene Reflexionen, die ich heute, an diesem Ostersonntag, das Bedürfnis habe niederzuschreiben.

1. Das Laikat und seine Verantwortung
Meine Gemeinschaft hat bedeutende Verluste erlitten. Unsere geistlichen Begleiter sind vor Kurzem verstorben, und wir befinden uns in einem Kontext „ohne Hirten“. Vielleicht ist dies der Moment, uns wieder aus der Perspektive des Laienengagements zu betrachten, aus der die Bewegung einst entstanden ist.
Das Wort ist weiterhin unter uns. Die Realität fordert uns weiterhin heraus. Und die Gemeinschaft lebt weiter, um zu begleiten. All das Gelernte – die theologischen Werkzeuge, die durchlebten Prozesse – wird nicht verloren gehen.
Ich selbst, die seit mehr als zwanzig Jahren nicht mehr in Lima lebt, habe dieses Gefühl der Leere nicht auf dieselbe Weise erlebt. Der Bezug zur Gemeinschaft ist – selbst in entscheidenden Momenten meines Lebens in der Migration – nicht in eine Krise geraten.
Ich glaube, dass genau diese Kraft mich dazu bewegt hat, hier etwas Ähnliches aufzubauen. Die Wiederbegegnung mit meiner Identität als Laiin hat es mir ermöglicht, wichtige Herausforderungen zu erkennen und mich in Veränderungsprozesse einzubringen. Nicht immer erreicht man alles, was man sich wünscht, doch in den Räumen, die ich geschaffen habe, konnte ich echte Veränderungen zugunsten der Menschen miterleben.
Diese Kraft – dieser Geist des Engagements – ist aus meiner Gemeinschaftserfahrung heraus in mir gewachsen. Und deshalb lebt sie weiter.

2. Selbstfürsorge und weniger Anpassung
Die Warnsignale meines Körpers in den letzten Jahren haben nach und nach Klarheit geschaffen. Ich habe erkannt, dass ich lange Zeit zu sehr darauf fokussiert war, auf das zu hören und zu reagieren, was außerhalb von mir geschieht.
Heute kann ich besser wahrnehmen, wann dies auf meine eigenen Kosten geschieht. Zu lernen, Grenzen zu setzen und Distanz zu nehmen, war dabei entscheidend.
Meine hohe Wertschätzung von Gemeinschaft als politischer und spiritueller Aufbau ließ mich lange nicht klar erkennen, welchen Wert wir uns selbst schulden – nicht als isolierte Individuen, sondern als Menschen in Beziehung, die Würde besitzen.
Es geht nicht um unmittelbare Gegenseitigkeit oder darum, etwas zurückzuerwarten. Doch mit der Zeit kann man erkennen, ob man etwas Wesentliches erhalten hat: eine freundliche Antwort, eine Geste der Zuneigung, eine Präsenz im entscheidenden Moment.
Zu erkennen, was uns wirklich guttut – nicht nur, was uns nützt – und anzunehmen, dass es andere Weisen gibt, Mensch zu sein, gehört zu den großen Entdeckungen dieses Jahres.

3. Auferstehung als Zeit der Transformation
Die Auferstehung ist nicht nur ein liturgischer Moment. Sie ist auch eine Einladung, die Veränderungen in unserem eigenen Leben wahrzunehmen.

Auferstehen kann bedeuten, alte Weisen des In-der-Welt-Seins loszulassen, Beziehungen hinter sich zu lassen, die nicht mehr tragen, oder den Mut zu finden, neue aufzubauen. Es kann auch bedeuten, sich mit der eigenen Geschichte zu versöhnen und das Erlebte zu integrieren, ohne es zu verleugnen.
Für mich spricht diese Zeit von bewusster Transformation: davon, klarer zu wählen, wo ich sein möchte, mit wem ich teilen will und aus welcher Haltung heraus ich handle.
Die Auferstehung geschieht nicht plötzlich. Sie ist ein Prozess – manchmal leise, manchmal unbequem, aber zutiefst lebendig.

Heute, an diesem Ostersonntag, nachdem ich mir erlaubt habe zu fühlen und zu denken, erkenne ich, dass ich weiterhin unterwegs bin. Zwischen dem, was ich gelernt habe, und dem, was ich noch entdecke. Zwischen der Erinnerung an Gemeinschaft und neuen Formen, sie zu gestalten.
Und vielleicht ist genau das letztlich am treuesten gegenüber dem Geist dieser Zeit: weiter auf das Leben zu setzen – selbst, und gerade, mitten im Wandel.

lunes, 19 de enero de 2026

La vida siempre me sorprende… para bien / Das Leben überrascht mich immer wieder – auf die gute Art.

El viernes vi varias llamadas perdidas de mi esposo. Cuando quise devolverle la llamada, aparecieron varias fotos en el chat de WhatsApp: policías y bomberos. El sótano de nuestro edificio había empezado a incendiarse. Les transeúntes vieron el fuego y llamaron a la policía. Mi marido había estado allí apenas media hora antes y, por suerte, no había llamas ni nada fuera de lo normal. No era muy tarde, pero sí lo suficiente como para notar que algo no andaba bien. Cuando salió al balcón, vio el fuego y dio aviso, aunque la gente ya estaba alertada. Todo pudo controlarse a tiempo.

No podía dejar de imaginar qué habría pasado si esto ocurría de madrugada. El fuego podría haber invadido todos los pisos y quizá no habría sido posible contenerlo.

Al inicio parecía que tendríamos que buscar otro lugar para dormir. Media hora después nos dijeron que, parcialmente, todo estaba bajo control: podíamos entrar, pero el olor a quemado estaba por todas partes. No había calefacción ni gas. La electricidad funcionaba, pero no había agua caliente, y tocaba adaptarse al frío. Por suerte, como acampamos mucho, teníamos reservas: calefacción portátil para un par de habitaciones, un absorbedor de humedad y olores, y una máquina para cocinar y hornear que no necesita gas. Empezamos a reorganizar todo en casa y ahora solo queda adaptarse.

No tenemos noticias de cuándo se recuperará la normalidad, pero hay que acostumbrarse. Como peruana, recordé las veces en que nos racionaban el agua y teníamos que bañarnos con un jarrito, calentando el agua en invierno. Esos recuerdos me ayudaron mucho y, curiosamente, los vivo hoy con cariño y nostalgia.

Ahora toca vivir un poco como muchos de nuestros colegas humanos en distintas partes del mundo: vivir sin quejarnos, confiando en que todo se va acomodando. No depende tanto de que el sistema vuelva a funcionar como antes, sino de nuestra disponibilidad para adaptarnos y, en medio de todo, aprender. Al día siguiente tocaba retomar lo que habíamos dejado pendiente. Y aun con todo, la comida me supo como la mejor del mundo, sin necesidad de ir a un restaurante.

Por la noche había una invitación especial: una querida amiga —mentora clave cuando decidí vivir en Alemania— cumplía años. Lucia Muriel, psicóloga ecuatoriana, celebraba junto a otra compañera. Fue hermoso olvidarme del estrés de las horas anteriores. Fui con mi esposo. Fue lindo conocer gente nueva y reencontrarme con caras conocidas. Aun con tanto barullo, la fiesta se hacía sentir.

Ah, las emociones… vienen y van. Es importante reconocerlas y dejarlas estar.

Me alegró tanto ver a Lucia, tan jovial y bella como siempre. Este tiempo reaviva nuestra amistad y quizá también muchas alianzas posibles para el futuro.

** Incluso en la incertidumbre, la vida insiste en recordarnos que estamos acompañadas, que sabemos adaptarnos y que siempre hay espacios para celebrar, agradecer y seguir caminando.

++++

Das Leben überrascht mich immer wieder – auf die gute Art.

Am Freitag sah ich mehrere verpasste Anrufe von meinem Mann. Als ich zurückrufen wollte, erschienen mehrere Fotos im WhatsApp-Chat: Polizei und Feuerwehr. Der Keller unseres Gebäudes hatte Feuer gefangen.
Passant:innen bemerkten den Brand und alarmierten die Polizei. Mein Mann war etwa eine halbe Stunde zuvor noch dort gewesen, und glücklicherweise gab es zu diesem Zeitpunkt weder Flammen noch etwas Auffälliges. Es war nicht sehr spät, aber spät genug, um zu merken, dass etwas nicht stimmte. Als er später auf den Balkon ging, sah er das Feuer und meldete es – zu diesem Zeitpunkt waren jedoch bereits alle informiert. Alles konnte rechtzeitig unter Kontrolle gebracht werden.

Unwillkürlich stellte ich mir vor, was passiert wäre, wenn dies mitten in der Nacht geschehen wäre. Das Feuer hätte sich auf alle Stockwerke ausbreiten können, und vielleicht hätte man es nicht mehr eindämmen können.

Zunächst sah es so aus, als müssten wir uns einen anderen Schlafplatz suchen. Eine halbe Stunde später hieß es dann, dass die Situation teilweise unter Kontrolle sei: Wir konnten wieder hinein, doch der Brandgeruch war überall. Es gab weder Heizung noch Gas. Der Strom funktionierte, aber es gab kein warmes Wasser, und wir mussten uns an die Kälte anpassen.
Zum Glück sind wir viel campen gegangen und hatten vorgesorgt: eine mobile Heizung für ein paar Zimmer, einen Feuchtigkeits- und Geruchsabsorber sowie ein Koch- und Backgerät, das kein Gas benötigt. Wir begannen, alles neu zu organisieren, und nun heißt es vor allem: anpassen.

Wir wissen noch nicht, wann wieder Normalität einkehrt, aber wir lernen, damit zu leben. Als Peruanerin erinnerte ich mich an Zeiten, in denen das Wasser rationiert war und wir uns im Winter mit einem kleinen Becher wuschen, nachdem wir das Wasser erhitzt hatten. Diese Erinnerungen halfen mir sehr – und heute empfinde ich sie sogar mit einer gewissen Zärtlichkeit und Nostalgie.
Jetzt heißt es, ein wenig so zu leben wie viele unserer menschlichen Weggefährt:innen in anderen Teilen der Welt: ohne Klagen, im Vertrauen darauf, dass sich alles allmählich ordnet. Es hängt weniger davon ab, dass das System wieder so funktioniert wie früher, sondern vielmehr von unserer Bereitschaft, uns anzupassen – und unterwegs zu lernen.
Am nächsten Tag ging es darum, das wieder aufzugreifen, was wir liegen gelassen hatten. Und trotz allem schmeckte mir das Essen wie das beste der Welt – ganz ohne Restaurantbesuch.

Am Abend folgte eine Einladung: Eine liebe Freundin, eine wichtige Mentorin in der Zeit, als ich mich entschied, in Deutschland zu leben, hatte Geburtstag. Lucia Muriel, eine ecuadorianische Psychologin, feierte gemeinsam mit andere Weggefährtin. Es tat gut, den Stress der vergangenen Stunden hinter mir zu lassen. Ich ging mit meinem Mann. Es war schön, neue Menschen kennenzulernen und vertraute Gesichter wiederzusehen. Trotz des Trubels war die Feier deutlich spürbar.

Ach, die Emotionen … sie kommen und gehen. Wichtig ist, sie wahrzunehmen und ihnen Raum zu geben.
Es freute mich sehr, Lucia zu sehen – so lebendig und schön wie immer. Diese Zeit belebt unsere Freundschaft neu und vielleicht auch viele mögliche Bündnisse für die Zukunft.

*** Selbst in Momenten der Unsicherheit erinnert uns das Leben daran, dass wir nicht allein sind, dass wir anpassungsfähig sind und dass es immer Raum gibt zum Feiern, zum Dankbar sein und zum Weitergehen.

miércoles, 14 de enero de 2026

Los caminos que anduvimos: once años de migraUp - Die Wege, die wir gegangen sind: Elf Jahre migraUp

Después de once años al frente de un proyecto colectivo y creativo, en 2025 llegamos a su cierre.
A lo largo del tiempo, el proyecto fue transformándose y también cambió varias veces de nombre: primero migraMove, luego migraPower y finalmente migraUp!.
Entre 2015 y 2019 estuvo bajo el patrocinio de MaMis en Movimiento e.V., en cooperación con moveGLOBAL e.V. y VIA e.V.
De 2020 a 2022 trabajé para OASE Berlin e.V., y a partir de julio de 2022 continuamos como migraUp dentro de la asociación Sources d’Espoire e.V.

En once años suceden muchísimas cosas. Por eso he escrito un breve recuento que puede leerse siguiendo este enlace:
https://migra-up.org/so/69PhF2O60?languageTag=de&cid=dcd4957d-7a51-4463-9140-3627a83b0f85

Como la página web dejará de estar activa, he podido rescatar algunas de las publicaciones en las que participé durante estos años. Ojalá sirvan para volver a recorrer, aunque sea por un momento, algunos de los caminos que transitamos juntas y juntes.

2015: Design: Bianca Monroy

Nach elf Jahren der Leitung eines kollektiv-kreativen Projekts erreichen wir im Jahr 2025 sein Ende.

Im Laufe der Zeit hat sich das Projekt mehrfach verändert – und auch seinen Namen: zunächst migraMove, dann migraPower und schließlich migraUp!.
Zwischen 2015 und 2019 stand es unter der Trägerschaft von MaMis en Movimiento e.V. in Kooperation mit moveGLOBAL e.V. und VIA e.V.
Von 2020 bis 2022 arbeitete ich für OASE Berlin e.V., und ab Juli 2022 setzten wir unsere Arbeit als migraUp im Verein Sources d’Espoire e.V. fort.

In elf Jahren geschieht sehr viel. Deshalb habe ich einen kurzen Rückblick geschrieben, der über diesen Link gelesen werden kann:
https://migra-up.org/so/69PhF2O60?languageTag=de&cid=dcd4957d-7a51-4463-9140-3627a83b0f85
2018: Design: Helga Elsner Torres

Da die Website bald nicht mehr aktiv sein wird, konnte ich einige der Publikationen sichern, an denen ich in diesen Jahren mitgewirkt habe. Mögen sie dazu einladen, einige der gemeinsam gegangenen Wege noch einmal nachzuvollziehen.

Publicaciones / Publikationen


Autorin: Silvia Trassi (Bilingua e.V.)

Herausgeber: MaMis en Movimiento e.V.

Gestaltung und Layout: Andrea Aya

Bilder: Eigene Quelle und Pixabay

Korrektur: Marita Orbegoso Alvarez und Christina Litrán

Übersetzung: Dorothee Schiefer und Ramona Brzoska Träger: MaMis en Movimiento e.V.


In dieser Veröffentlichung teilen wir die "best practices" der Pankower Bibliotheken, die durch die aktive und nachhaltige Zusammenarbeit mit den MSOs des Bezirks ermöglicht werden. Seiten 41-49.


Dokumentation zum Online-Event der AG Mehrsprachigkeit am Internationalen Tag der Muttersprache (21.02.2023)

Träger: Sources d´Espoir e.V.

Projekt: Migra Up

Redaktion: Sophie Hanebrink

Layout und Zeichnungen: Beatriz Rodríguez Flores

Lingua Pankow & AG Mehrsprachigkeit des

Integrationsbeirates Pankow Berlin, 2023 Erste Auflage.




Fachberatung für MSO in Pankow: Von der Integration zur Partizipation, 2017


Herausgeber:

MaMis en Movimiento e.V. und VIA -Verband für Interkulturelle Arbeit Berlin/Brandenburg - VIA e.V.

Im Rahmen des Projektes „Migrapower“ 2019

Ein gefördertes Projekt vom Bezirksamt Pankow

Projekt Träger: MaMis en Movimiento e.V.

Danksagung an unseren Kooperationspartner SprachCafé Polnisch e.V.; Projekt Gelebte Mehrsprachigkeit; Projekt Empower Dich (Yekmal e.V.); Arbeitskreis Neue Erziehung ANE e.V.; Katarina Niedwiedzial, Integrationsbeauftragte des Berliner Senats und alle Mitwirkenden.

Redaktion: Dr. Gabriele Vößkühler

Layout: Helga Elsner Torres

Design: Bianca Monroy

Fotos: Karina Villavicencio, Helga Elsner Torres und Maryna Markova.

Organisationsteam: Remziye Uykun, Ana María Acevedo, Dr. Anna Mróz und Marita Orbegoso.


IV - V Fachtag Sprache für Gesundheit- Gesundheit für Sprachen, (2018-2019)


Herausgeber: MaMis en Movimiento e.V. Mutterschaft und Migration

Immanuelkirchstr. 24, 10405 Berlin Deutschland

www.mamisenmovimiento.de 

info@mamisenmovimiento.de

Im Rahmen des Projektes “Migrapower” 2019. Ein gefördertes Projekt vom Bezirksamt Pankow

Tandem Projekt MaMis en Movimiento e.V. & VIA – 

Verband für interkulturelle Arbeit – VIA e.V.

Projektleiterin | Marita Orbegoso

Design |Helga Elsner Torres

Konzept | Bianca Monroy

Künstlerische Betreuung | Karina Villavicencio

Danksagung

für die Beiträge der Migrantenorganisationen von Pankow:

Karussell e.V., Kapuli Initiative, MaMis en Movimiento e.V., Bocconcini di cultura e.V., Sprachcafé Polnisch e.V. , BCHR e.V., Trixiewiz e.V. und Bilingua e.V. und an die 

Stadtbibliothek Pankow. 

Textkorrektur auf Deutsch | Ina Taege, Justina Felgenhauer und Laila Bayraktar 

Berlin, August 2019 © 2019 MaMis en Movimiento e.V.



Träger: OASE Berlin e.V. 

Im Rahmen des Projektes “Migra Up!” 2021

Ein gefördertes Projekt vom Bezirksamt Pankow

Tandem Projekt OASE Berlin e.V. & VIA – 

Verband für interkulturelle Arbeit – VIA e.V.

Projektleiterin | Marita Orbegoso

Design |Helga Elsner Torres

Redaktioneller Inhalt | Dr. Gabriele Voßkühler und Angela Schneider

Danksagung für die Beiträge der Migrant*innen Organisationen von Pankow: MaMis en Movimiento e.V., Trixiewiz e.V., SHIA e.V. SelbstHilfeInitiative Alleinerziehender Landesverband Berlin, Frauenverein Janainas e.V., Xochicuicatl e.V., Familientreffpunkt Anna - SkF e.V. Berlin, PsyBi e.V., Polki w Berlinie e.V., Riss e.V. i.G und an das 

Jugendamt Pankow. 

Textkorrektur auf Deutsch | Dr. Gabriele Voßkühler


Pankower MSOs und ihre Beiträge zu Mehrsprachigkeit und Vielfalt im Bezirk 2024-2025

Herausgeber: Sources d'Espoir e.V.

Projekt · migra Up!

Redaktion: AK Lingua Pankow & Marita Orbegoso Alvarez

Layout und Zeichnungen: Beatriz Rodríguez Flores

Fotos · Marita Orbegoso, AK Lingua Pankow

Pankow Berlin, 2024 Erste Auflage



Träger: OASE Berlin e.V. Im Rahmen des Projektes “Migra Up!” 2020

Ein gefördertes Projekt vom Bezirksamt Pankow

Tandem Projekt OASE Berlin e.V. & VIA – 

Verband für interkulturelle Arbeit – VIA e.V.

Projektleiterin | Marita Orbegoso

Design |Helga Elsner Torres

Redaktioneller Inhalt | Marita Orbegoso & Monika Rebitzki

Textkorrektur auf Deutsch | Monika Rebitzki



Struktur und Textgestaltung: Marita Orbegoso Alvarez
Mit einigen Anmerkungen von Riche Merighi

Fotos: Marita Orbegoso Alvarez, Nadja Zerna u.a.

Pankow, Berlin · 2025 · 70 Seiten (Ohne Anhänge).





Le Petit Prince

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