
Solo se me ocurrió responder, que aun faltaba para el verano pero que faltaba poquito para que llegue. Puso su carita algo descontenta y luego me dijo: "el sol está durmiendo mami". Pues sí, digamos que estamos en el tiempo en que el sol duerme un poquito más pero que ahora nos saluda algo más que las semanas pasadas.
El invierno de Berlín ha sido muuuuy largo este año aunque más de un amigo alemán me hizo notar que el año pasado fue peor. Yo, como suele pasarme, he olvidado todo. Solo recuerdo que este año arranqué con enfermedades varias y que he pasado mucho frío. Eso hace menos llevadero el invierno, claro. De todos modos, aun con frío, la posibilidad de tener luz y color es algo que se agradece y no me quejo más.
Mi niña sigue poniendo en la agenda el verano y todo lo que asocia con esa palabra: playa, frutas frescas, los abuelos... A mí, la luz y el frío me devuelve al sur andino de mi país: ese frío intenso con el sol radiante dando calorcito en la cara. Claro, a 4,100 m.s.n.m, la sensación es diferente pero siempre valen los recuerdos cálidos y más cuando se está tan lejos.
Hoy veo que el sol se ha ido a dormir. Rosa Linda me lo ha recordado esta mañana pero siempre está la esperanza de que despertará en cualquier momento y que nuestra ciudad puede ser muy linda en invierno.
Buenos días señor sol:)
