Caminando siempre con la Princesa de mis días

Caminando siempre con la Princesa de mis días

Uno avanza como puede, pero avanza. Este es un espacio para compartir esos pasitos de nina y mamá que estamos emprendiendo con otros seres humanos. Bienvenid@ a caminar con nosotr@s!

martes, 8 de marzo de 2011

VIRUS y más virus

Tener niños pequeños siempre implica riegos de contagio y enfermedades que luego del impacto de la primera vez, son vistas en forma casi deportiva y hasta necesarias para potenciar el sistema inmunológico de cada quien. Lo sé, pero me había acostumbrado a la fuerza de los días y meses libre de enferemedades.

Nunca como este año me ha tocado padecer tanto los virus del ambiente como éste. En Perú, siempre se habla de algunas enfermedades y sabemos que en varias regiones alejadas de la capital, los niños suelen padecer males diversos, lamentable realidad con tantos avances médicos y tecnológicos. Aun así, la palabra virus es un concepto pocas veces usado en nuestra vida cotidiana. Por lo menos en el tiempo que estuve allá, cerca de los 40 años y sin niños.

En Berlín, sin embargo, virus es casi una palabra natural en el uso coloquial y de la familia. Sobre todo, cuando los niños ingresan a los centros de educación infantil - aquí les llamamos Kitas- la idea de que los virus llegarán a tu casa es la idea más frecuente. El año pasado, sin embargo, tanto mi hija como yo, permanecimos intactas frente a la ola de enfermedades que pasaron por su kita. Esto da una sensación de falsa seguridad porque en el momento menos pensado, algo puede atacarte.

Esta vez nos ha tocado a nosotras. Y entiendo mejor las excusas o lamentos en contextos parecidos a mi actual situación, oídas tantas veces el año pasado. Ya pasamos por el virus de la fiebre de 1 día, la otra de los 3 días, la del estómago que es la peor a mi juico y tendré que prepararme para las que vengan después. No es de extrañar que parte de la conversación con algunas mamis en el día a día, sea éste: el virus del día. Y qué virus tienes hoy? debería preguntar y sé que nadie se ofendería porque he llegado a la conclusión que en Berlín siempre hay un virus esperándote a la vuelta de la esquina.

Sí, aquí en el Primer Mundo, nos toca convivir con virus diversos y problemas de otro tipo pero que al final son llevaderos al lado de la familia.

Ahora mismo, es casi una bendición estar con mi marido al lado. Está de vacaciones y aunque es una lata tener a la compañera enferma, es mejor que asumirlo sola con todo lo que de por sí lleva el trabajo cotidiano - sea éste doméstico o estrictamente profesional -. La atención de él y las preguntas de mi niña con su estetoscopio de juguete, siempre ayudan a aplacar cualquier dolor. Luego de sobarme la panza, auscultarme y soplar, me pregunta si estoy mejor y yo le contesto contenta, que sí, y me lo creo.

Los virus al final- aunque no podamos restarle molestias ni desagrados - son también una prueba de fuerza frente al medioambiente, la paciencia y el cariño de los tuyos. Es también una oportunidad para recordar de otra forma la generosidad de nuestros padres cuando nos cuidaban mientras volábamos en fiebre o nos dolía algo. Nos sirve también para evaluar cuánto cuidamos a los nuestros y a nosotras mismas.

En este día de la mujer, recuerdo a las mujeres que se enfrentan a otros virus más nefastos como la intolerancia, la hipocresía o la mezquindad y espero resignadamente a que el proceso de males se detenga y vuelva otra vez a la vida, para querer y poder más.

Ahora sí hago una pausa y les dejo un abrazo algo convaleciente aun. La energía para repartir vendrá después, con toda seguridad.

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buscando a mama??