Caminando siempre con la Princesa de mis días

Caminando siempre con la Princesa de mis días

Uno avanza como puede, pero avanza. Este es un espacio para compartir esos pasitos de nina y mamá que estamos emprendiendo con otros seres humanos. Bienvenid@ a caminar con nosotr@s!

jueves, 24 de marzo de 2011

El Verano, mami!


Ayer, después de un día largo, entre seminarios y juegos con Rosa Linda, nos tocó dar el paseo de vuelta a casa atravesando varias calles del barrio. Mientras avanzábamos, mi hija gritó: "MaMi, el Verano!" Se había quedado impresionada viendo los destellos de luz que dejaba el sol cerrando la tarde. El cielo estaba entre amarillo y rojo y mi hija no le quitaba los ojos de encima.

Solo se me ocurrió responder, que aun faltaba para el verano pero que faltaba poquito para que llegue. Puso su carita algo descontenta y luego me dijo: "el sol está durmiendo mami". Pues sí, digamos que estamos en el tiempo en que el sol duerme un poquito más pero que ahora nos saluda algo más que las semanas pasadas.

El invierno de Berlín ha sido muuuuy largo este año aunque más de un amigo alemán me hizo notar que el año pasado fue peor. Yo, como suele pasarme, he olvidado todo. Solo recuerdo que este año arranqué con enfermedades varias y que he pasado mucho frío. Eso hace menos llevadero el invierno, claro. De todos modos, aun con frío, la posibilidad de tener luz y color es algo que se agradece y no me quejo más.

Mi niña sigue poniendo en la agenda el verano y todo lo que asocia con esa palabra: playa, frutas frescas, los abuelos... A mí, la luz y el frío me devuelve al sur andino de mi país: ese frío intenso con el sol radiante dando calorcito en la cara. Claro, a 4,100 m.s.n.m, la sensación es diferente pero siempre valen los recuerdos cálidos y más cuando se está tan lejos.

Hoy veo que el sol se ha ido a dormir. Rosa Linda me lo ha recordado esta mañana pero siempre está la esperanza de que despertará en cualquier momento y que nuestra ciudad puede ser muy linda en invierno.

Buenos días señor sol:)

martes, 8 de marzo de 2011

VIRUS y más virus

Tener niños pequeños siempre implica riegos de contagio y enfermedades que luego del impacto de la primera vez, son vistas en forma casi deportiva y hasta necesarias para potenciar el sistema inmunológico de cada quien. Lo sé, pero me había acostumbrado a la fuerza de los días y meses libre de enferemedades.

Nunca como este año me ha tocado padecer tanto los virus del ambiente como éste. En Perú, siempre se habla de algunas enfermedades y sabemos que en varias regiones alejadas de la capital, los niños suelen padecer males diversos, lamentable realidad con tantos avances médicos y tecnológicos. Aun así, la palabra virus es un concepto pocas veces usado en nuestra vida cotidiana. Por lo menos en el tiempo que estuve allá, cerca de los 40 años y sin niños.

En Berlín, sin embargo, virus es casi una palabra natural en el uso coloquial y de la familia. Sobre todo, cuando los niños ingresan a los centros de educación infantil - aquí les llamamos Kitas- la idea de que los virus llegarán a tu casa es la idea más frecuente. El año pasado, sin embargo, tanto mi hija como yo, permanecimos intactas frente a la ola de enfermedades que pasaron por su kita. Esto da una sensación de falsa seguridad porque en el momento menos pensado, algo puede atacarte.

Esta vez nos ha tocado a nosotras. Y entiendo mejor las excusas o lamentos en contextos parecidos a mi actual situación, oídas tantas veces el año pasado. Ya pasamos por el virus de la fiebre de 1 día, la otra de los 3 días, la del estómago que es la peor a mi juico y tendré que prepararme para las que vengan después. No es de extrañar que parte de la conversación con algunas mamis en el día a día, sea éste: el virus del día. Y qué virus tienes hoy? debería preguntar y sé que nadie se ofendería porque he llegado a la conclusión que en Berlín siempre hay un virus esperándote a la vuelta de la esquina.

Sí, aquí en el Primer Mundo, nos toca convivir con virus diversos y problemas de otro tipo pero que al final son llevaderos al lado de la familia.

Ahora mismo, es casi una bendición estar con mi marido al lado. Está de vacaciones y aunque es una lata tener a la compañera enferma, es mejor que asumirlo sola con todo lo que de por sí lleva el trabajo cotidiano - sea éste doméstico o estrictamente profesional -. La atención de él y las preguntas de mi niña con su estetoscopio de juguete, siempre ayudan a aplacar cualquier dolor. Luego de sobarme la panza, auscultarme y soplar, me pregunta si estoy mejor y yo le contesto contenta, que sí, y me lo creo.

Los virus al final- aunque no podamos restarle molestias ni desagrados - son también una prueba de fuerza frente al medioambiente, la paciencia y el cariño de los tuyos. Es también una oportunidad para recordar de otra forma la generosidad de nuestros padres cuando nos cuidaban mientras volábamos en fiebre o nos dolía algo. Nos sirve también para evaluar cuánto cuidamos a los nuestros y a nosotras mismas.

En este día de la mujer, recuerdo a las mujeres que se enfrentan a otros virus más nefastos como la intolerancia, la hipocresía o la mezquindad y espero resignadamente a que el proceso de males se detenga y vuelva otra vez a la vida, para querer y poder más.

Ahora sí hago una pausa y les dejo un abrazo algo convaleciente aun. La energía para repartir vendrá después, con toda seguridad.

martes, 1 de marzo de 2011

Feliz Día Princesita



Hola mi Princesa,

hoy este Blog vuelve a retomar su camino; el tuyo y el mío en esta tierra tan tuya y extraña, a veces, para mí. Es un buen momento para espaciar el tiempo y poner las cosas en su lugar.
Me han tocado unos años llenos de mucho trabajo y desgaste, y no he sabido reconocételo. Ahora duermes y yo sigo en esta máquina, pero siempre recordando que me llenas el día y el sentimiento con tu presencia.
Quiero regalarte mi promesa de no anteponer mi mañana y seguramente el sol que saldrá, a tu sonrisa y tus ganas de estar conmigo. Sabes que es una gran promesa viniendo de una adicta a las computadoras como es tu madre.

Quiero regalarte también que disfrutaré cada segundo saltando, pintando o contándote la historia de Maria cuando me lo pidas y que no me cansaré de repetírtela hasta que te duermas.

Este año estoy con las justas, como dicen los peruanos, pero no se me acabará nunca la energía ni las ganas de abrazarte y celebrar la posibilidad de nuevos encuentros y amaneceres juntas.

Hoy me toca celebrar muchas cosas pero tú las tiñes todas con tu nombre.

Te quiero y me quieres. Que más lindo regalo para regalar...

Le Petit Prince

Le Petit Prince
buscando a mama??